- Oye, ¿tuviste sexo con Héctor? - Salma me miró, atónita.
La miré, sin decir nada.
- Dios mío... - Se levantó. - ¿Por qué no me dijiste? ¿Qué tiene de malo saberlo? Miró a Ben. - ¿Tu sabia?
El asintió.
- ¿Por qué me lo ocultaste, Babi?
- Yo no sé. No querías verlo esa noche. Pensé que... No puedo decir por qué no lo hice. Bajé la cabeza.
Yo también podría tener mis secretos, al igual que ella tenía los suyos. No sé por qué, esa era la verdad. Pero tuve más intimidad contándole mis cosas a Ben