- También me gustaría entender qué hago aquí, diputado. - dije, mirándolo seriamente y volviendo a mi postura, soltando la mano de Bárbara.
El Delegado dio unos pasos hacia adelante y vi a uno de mis abogados, Lauro.
- ¿Héctor? Me miro confundido. – ¿Por qué mi cliente está en una celda? - se dirigió al delegado.
- Estoy tratando de entender, doctor. Miró a los policías, quienes se encogieron de hombros.
Se abrió la celda y salí, yendo inmediatamente a casa de Bárbara.
- Abre el de ella. - Pedí