- ¿Está seguro? Pregunté, confundido.
- Sí estoy seguro.
- Pobre Bárbara. - dijo mi padre. – Me dijo que padecía esta enfermedad… Espero que se mejore pronto.
- Estas enfermedades de transmisión sexual a veces no tienen cura. Celine seguía pareciendo saber sobre el asunto.
- ¿Y qué piensas hacer, Héctor? ¿En cuanto a Barbara y el otro chico? – preguntó mi padre.
- Yo no sé.
- Bueno, ya que terminaste tu café, vamos a la oficina.
Me levanté, alisando mi ropa que tenía ligeramente arrugada.
- Cua