Me levanté de inmediato, sintiendo que mi corazón ya latía más rápido y el aire parecía fallar en mis pulmones. Héctor tomó mi mano y dijo:
- Siéntate, Bárbara. Cálmate, por favor, o no dejaré que Sebastian termine de hablar. Miró en dirección a mi hermano.
- Haz lo que dijo. – preguntó Sebastian, sacando una silla, sin contemplaciones, y sentándose entre Héctor y yo.
- Por favor, Nic, llévate a Maria Lua. No quiero que ella escuche. – preguntó Héctor serio.
Nicolete se levantó y tomó al bebé d