Se suponía que iba a ser una noche agradable. Y no lo fue. Terminé solo, “cancelado” por mis propios amigos.
Incluso creo que lo hicieron a propósito para que yo misma pudiera lavar y secar los platos.
Mientras fregaba los platos, mi cabeza no dejaba de pensar en Héctor. Le puse fin... Acabé conmigo mismo. Porque estar lejos de él es como perderme para siempre. Pero no podía perdonar lo que había hecho. ¿Estaba siendo intolerante? No, yo no era.
Sonó la campana. Mi corazón casi saltó de mi boca