- Lo siento... Si te lastimé el brazo. - Me soltó. - No fue mi intención.
- Lo siento, casi te meto en problemas con tu novia.
Me miró y por un momento no supe exactamente cómo actuar. Porque no quería disculparme. Pero la forma en que se disculpó fue tan diferente a la forma en que siempre me trató que me tomó por sorpresa.
- Vamos, Bárbara. – dijo Allan, ya distante de mí.
- Veré qué quiere tu padre... Y prometo dejarlo en paz. - Sonreír.
Me volví y seguí a Allan. Realmente no quería más prob