Sin embargo, la tranquilidad de ellos no duró suficiente porque ambos sabían que esto venía, aunque fue demasiado rápido para ellos, por lo que no había pasado una hora cuando la puerta de su habitación fue tocada del otro lado. Ellos sabían perfectamente quiénes eran los que los buscaban.
Giovani suspiró sin querer abrir, aunque los toques cada vez eran más rudos para las dos personas que estaban terminando de vestirse en el interior y que ni siquiera no había desayunado. Se notaba que esperab