Giovanni se despertó en la mañana con un dolor de cabeza que la dividía la mitad y gimió sonoramente ante este hecho. No recordaba mucho lo que había ocurrido después de empezar a hablar con Isabela en la puerta del baño cuando ella le pidió ayudarlo. Todo lo que estaba en su memoria era muy confuso, pero realmente debió haberse sentido bien lo que habían hecho y haberse corrido más de una vez pues su cuerpo estaba en ese estado de cuando tenía sexo a lo grande.
Demonios. Debía haber tenido un