Isabela salió huyendo de la oficina lo más rápido que pudo sintiendo sus rodillas temblar… qué decía, ¿rodillas solamente? Su cuerpo era un temblor andante y su boca picaba tanto que apenas la sentía.
Ese había sido su primer beso… pero que primer beso.
No era ingenua, solo que normalmente el primer beso solía ser un poco más, un poco más… recatado por así decirlo. No uno como el que acababa de recibir donde casi la había devotado y le había llegado a la garganta con mucho ahínco. Y Giovani hab