-Entonces Bela, ¿ya no te quedarás más aquí?- Allen tenía una sonrisa en su rostro abrazando por detrás el cuello de Isabela, que estaba sentada en la cama. El niño había terminado de trenzarle el largo cabello.
-Ya podremos ir a casa- ella le acarició la mejilla y miró entonces a Giovani que terminaba de recoger todo en la habitación. Ella tenía un ligero sonrojo recordando las últimas cosas que habían hecho y lo atento que había estado en los últimos tiempos. Era un hombre que podría parecer