Por fin mi primer día de trabajo había llegado y al parecer entré por lo grande en la empresa -que no era ni la mitad de T&Y Cómpany- porque el chofer de mi nuevo Jefe me escoltaba. Y no se porqué pero este último había venido expresamente, desde New York a Florida, con la expresa idea de darme la bienvenida y tratar conmigo en persona.
Lo cuál me parecía lo sifucientemente extraño para desconfiar, más aún cuando lo vi esperándome, parado, recostado de el que sería mi nuevo escritorio con un r