Caminé toda la tarde sin rumbo, desmoronada, justo como cuando tenía 11 años. Cada calle del Dawn Town me sonsaba conocida.
Un escalofrío me recorrió la columna vertebral cuando sin darme cuenta mis pies me llevaron hasta el banco donde solía pasar las tardes enteras pidiendo comida o dinero, donde el invierno me golpeó y casi me deja sin conciencia varias veces, donde casi fui violada y ultrajada, donde recibí burlas y toda clase de plabras hirientes.
Donde una niña que lo tenía todo, terminó