82. Un heredero para ambos reinos
Oliver, parado en la puerta, escuchó todo. Al enterarse del embarazo, comprendió de inmediato que el padre solo podía ser Karim. Su mundo se derrumbó en un instante. Llevaba años amándola en silencio, sin atreverse siquiera a rozarla. Y ahora, Mariel esperaba un hijo de otro hombre.
—¿Damián? —susurró Mariel, aún débil.
—¿Es de Karim? —insistió él, con voz cortante.
—¿Qué? —preguntó ella, aún desorientada.
—¡Contéstame! ¿Ese hijo es de Karim?
Ella tardó unos segundos en reaccionar. La ansiedad l