38. Abujajia...
—Ya no uso ese nombre —dijo Serena con voz tensa.
—Pero ese nombre te lo ganaste. Te convertiste en el ángel de la muerte. Las historias sobre ti... son escalofriantes.
—Es cierto. También las he escuchado —intervino Boulder, riendo con crueldad—. Una sombra alada que llega a los pueblos, anunciando tragedia.
—¡Basta! —gritó Serena—. Yo no soy esa persona. ¡Y ustedes tampoco tienen por qué seguir siéndolo!
—Como sea. Tengo órdenes de llevarte de vuelta con la líder. Boulder, captúrala.
El gigant