Cristofer: — En este caso —
Me levanté y le di un beso en su mejilla, cerca de sus labios.
Me encantó verla toda tímida y consentida, ella es demasiado guapa, me gusto verla reír y ya la comenzaba a conocer dónde detrás de esa sonrisa traviesa venía un comentario.
Andrea: — Me estás mala acostumbrando y luego no te quejes —
Cristofer: — Dudo que te acostumbres y he visto que no te dejas consentir mucho —
Andrea: — No es así y soy demasiado mimada, al menos eso dice mis amigos —
Cristofer: — Ja, ja, ja, bueno entonces déjame consentir a los tres —
Andrea: — Luego no te quejes —
Cristofer: — Seré responsable —
Me puse mis pantuflas y la salida de cama, salimos a la mansión, al entrar venía bajando mi madre con Derin.
Derin: — ¿Hermano te has quedado durmiendo con Andrea? —
Cristofer: — Sí, ayer salí a caminar un rato al no tener sueño y la vi en el balcón, nos quedamos conversando y me quedé dormido al estimular a sus bebés —
Margaret: — ¿Hijo van algún lado que la veo arreglada?, se te