Hablar de mi pasado con Alma, no fue fácil.
Confesarle que nunca fui este hombre atentó me causó vergüenza.
Esa noche, no quise salir con ellos, preferí mi trabajo, mi pasión. Camila me pedía tiempo, me exigía que las tuviera en cuenta, pero, en ese tiempo la fama me cegaba, era un pintor muy famoso y mis cuadros se vendían en grandes cantidades a un precio que pocos podían darse el lujo de pagar. Y, lo peor fue, que nada de lo que obtuve por años, sirvió para sanar mi dolor, el vacío de hab