Alma Castillo
Las semanas pasaron volando, y mi cuerpo se recuperaba rápidamente, la quemadura entre mis piernas había sanado casi por completo. El doctor Octavio vino varias veces a curarme y ya por último, me envió una pomada para aplicarla dos veces al día, la piel faltante dejo una gran cicatriz palpable y de contextura áspera, verla será un gran recordatorio que me dejo Anthony.
He subido algo de peso y mi rostro volvió a ser el de antes, no el de antes cuando estaba con ese monstruo, el