Al despertar y verla dormir entre mis brazos. Me lleno de dicha, su cuerpo estaba acurrucado al mío, sin nada de ropa, pase mis dedos por su cosilla y subí hacia su cabello y lo peine con ternura.
Me había ganado a la mujer más hermosa y lo más importante su corazón también, soy mucho más mayor que ella, pero eso no era nuestro impedimento solo la heridas que cargamos, que poco a poco han ido sanando.
Dejó un beso en su frente y me levanté para irme. Alana tiene la costumbre de despertarse m