Ángelo y Jerder discutieron y luego bebieron vino y whisky hasta que se emborracharon. Cuando Alejandro vino a buscarlo, se sorprendió al ver a Ángelo con él, y ambos estaban bien magullados.
—¿Qué diablo les pasó a ustedes? ¿Y tú qué haces aquí?
En ese instante, uno de los hombres de Ángelo entró. Estaba alarmado por la condición en que encontró a su jefe.
—¿Qué m****a pasó aquí?
—¡Tú te callas! ¿No ves que están borrachos?
Jerder odiaba los ruidos que ellos hacían y habló.
—Todo está bien, cál