Nadin sabía una sola cosa: no descansaría hasta saber la verdad. Y la verdad que ella quería conocer saldría a la luz, sin más. Mientras buscaba cómo y por qué del pasado de su madre, las verdades que nunca se imaginó comenzaron a salir a la luz. Jerder estaba atento a cada uno de sus movimientos. Él sabía que ese era el momento en que ella más lo necesitaba. Aunque ella fingía ser fuerte, no lo era. Solo era un caparazón para que nadie entrara en su vida y viera las cicatrices, sin envolver.
Él