No era necesario esperar a que esa bomba explotara; ya estaba a punto de hacerlo en solo segundos. Nadin dio la vuelta y caminó hacia la salida, dejando a Esmeralda con las palabras en el aire. Eso la alteró, haciendo que dejara atrás los buenos modales y la compostura. Comenzó a gritar, lanzando palabras incoherentes. Todos pensaron que había sido embrujada.
—¡Creo que la señorita está muy mal! La belleza que visitó al presidente parece un rival fuerte.
—¡Cállate, si no quieres un despido!
—¡Mi