Nadin pensó con cuidado. Arrancó su coche, dejando todo atrás. En el camino, llamó a Black para que le notificara cómo había salido todo.
—¡¿Hey, Claverio, hiciste un alboroto, cierto?! Aunque no apareces, te vi; está tu figura así, de chiquita en la multitud.
—¿Cómo salió todo?
—¡No invadas mis preguntas! Todo salió como lo planeamos; ella está donde nos dijiste.
—¡Bien, pues el juego ahora es mucho más alto! Que comience la operación.
Cerró la llamada y marcó a Jerder, que estaba esperando su