La mañana estaba bella. Tan bella que mi estado de ánimo estaba por las nubes. Bajé y encontré a los chicos desayunando. Algunos lucían bien y otros un tanto demacrados por lo de ayer. De todos modos, aquí estábamos. Black estaba en la cocina junto a Fendy. Cuando los vi, pensé en sus acciones de anoche y me sonrojé. «Oh, por Dios». Uno de ellos me vio y me saludó cortésmente. Aunque sabían mi identidad, ninguno se atrevió a desobedecerme después de lo de ayer.
Black conocía mis gustos. Un vaso