Antonella
Salimos de casa casi al mediodía. Ambos vamos en la parte trasera de la camioneta. Damián tiene por costumbre no salir de casa sin el ejército de hombres que cuidan su espalda. Es un hombre precavido, sin ellos no se mueve de un lugar.
No sé a dónde me llevará, le he preguntado miles de veces y miles de veces se ha negado. Sujeta mi delicada mano para dejar un beso en ella. ¿Desde cuándo se ha vuelto tan meloso? Me agrada esa actitud que tiene, mejor dicho, me encanta. Quiero que lo n