Antonella
Cuando desperté, ya Damián se había ido. No llevo ni una hora sin él y ya estoy muriendo de la tristeza. Entro al vestidor para comenzar a vestirme. Me di una ducha y ya mismo iré al ginecólogo. Mi amiga se encargó de pedir la cita por mí. No voy a dejar que ese tonto me embarace, al menos no ahorita. Primero mis estudios y luego eso. Por cierto, pasaré por la farmacia a comprar una pastilla de emergencia.
«Damián, te voy a ahorcar».
Agarro mi bolso, mi teléfono y las llaves de la cas