Damián
Incómodo por lo que está sucediendo, le doy un beso a mi cielo, que duerme como lo que es, un angelito. Con cuidado, bajo su cabeza de mi pecho y me levanto de la cama para ir a la cocina por agua o quizá algo más fuerte.
Al llegar abajo, saco una botella del estante, me sirvo en un vaso y lo bebo todo. Hago lo mismo un par de veces más. Necesito controlar mis nervios. Si ella me ve así, se preocupará y lo que menos quiero es que así sea. Por mi cabeza rondan muchas preguntas, entre esa