- ¡Ey chica despierta!
-Los ojos amarillos, los ojos amarillos, los ojos amarillos...
- Para, para ¿Qué ojos? ¿Qué dices?
Me desperté gritando, estaba sudando y aturdida, las sábanas estaban revueltas como si hubiera pasado una caballería por encima de la cama. Delante de mí estaba Esme, me miraba, más aturdida incluso de lo que yo lo estaba.
- Solo ha sido un sueño, no pasa nada, ya está.
Ya era de día, el Sol iluminaba por completo mi habitación. Estaba completamente desubicada, cerré los ojo