Mundo ficciónIniciar sesiónÉl me miro de un modo extraño y dejó los cubiertos sobre el plato mientras yo me sentía a punto de llorar. Llamó al mesero quien retiró nuestros platos casi intactos y se levantó en silencio de su asiento.
—Vamos, tenemos que caminar —dijo, con el tono en que un doctor hablaría al familiar de un paciente muy enfermo, dejando afablemente un billete sobre la mesa.
Me sentí de pronto avergonzada y tomé







