Mundo de ficçãoIniciar sessãoUna brisa fría flameó mi cabello y disolvió aquella ilusión. Aun así, Adal seguía muy cerca de mí, sentado a la mesa de un célebre restaurant situado en una terraza a un costado de la acera. Era su aura la que pude percibir después de tantos años. ¡Todavía la podía sentir! Temblando y sin poder pensar, me quedé en la acera, inmóvil, mirándolo con ojos vidriosos. Su figura era apenas







