Mundo ficciónIniciar sesiónMedia sorprendida y media burlada, en un instante de cólera y ceguera, casi enloquecida y sin fuerzas para controlarme, me arrojé sobre la mujer que se levantaba de la cama y se cubría pudorosamente con una sabana. ¡Pudorosamente! ¡Sí! En mi habitación, en la cama donde tantas veces amé a Jimmy. Me olvidé de mi majestuosa tranquilidad y la tomé del cuello como una fiera rabiosa, indignada y gritando miles de obscenidades. Ell







