Mundo ficciónIniciar sesiónLa aldea estaba bañada en la claridad intensa de un sol ubicado en lo más alto del cielo azul y despejado. La envolvía, inundaba y acariciaba todo. Al fondo del camino de piedra franqueado por arbustos y rosales, la casa de mi niñez me recibió desbordante de amor y evocación familiar. Poco a poco salieron mis hermanos y hermanas, ahora más grandes y maduros, como deslumbrados, felices a recibirme. De mis hermanos mayores solo Mauricio continuab







