Mundo ficciónIniciar sesiónTenía la cara barbada. Había dejado crecer una barba negra y espesa en su hermoso rostro juvenil. Parecía un vagabundo de los que recogen latas, abandonado a su suerte en alguna calle húmeda y cubierta de hojas de periódicos. “Jimmy, ¿qué es lo que te has hecho?” pregunté en un tono tranquilo que anunciaba tormenta.
—¿Te gusta mi nuevo estilo, nena?
—No, no me gusta —respondí fulm







