Ya está aquí.
Sonrío, disimulo, sin moverme , no puedo evitar hacer algo, así que me conformo con mirar , como prepara mi destino.
Dice frases torcidas, el narciso se transforma en un humo negro y se mete al collar .
El aire dentro de la sala aún tiene un eco extraño, como si cada pared respirara con nosotros. La luz dorada del ritual se ha disipado, pero el peso de lo que acaba de suceder aún me oprime el pecho
—Listo,lo guardaré, y en el momento correcto, lo usaré —dice sonriendo, no acepta la jugada cru