Hace tiempo.
Finjo no escuchar y avanzo hasta la mesa de noche, acomodo mi cabello con crema para peinar y me voy al baño.
Cuando regreso abro el armario con desesperación, y me doy cuenta de que no tengo una miserable pieza de ropa para ponerme.
Bufo para mí misma , olvidando casi , qué él permanece sentado sobre la cama , como un zombie.
Me giro hacia él, desenfocada de mi día .
—Abre tu maldito departamento, para sacar ropa—le órdeno, cada letra marcada por ira.
Él se pone de pie al fin , y me obede