SOLO CONTIGO
[JIMENA]
—Sigue… —le exijo, sin apartar la mirada de la suya.
Michael no se detiene.
Al contrario.
Mis palabras parecen encenderlo aún más, porque sus movimientos se vuelven más profundos, más firmes, más precisos… como si quisiera llevarnos exactamente hasta ese punto donde ya no hay control posible.
Y la cámara…
la cámara sigue allí.
Encendida.
Observándonos.
Pero lejos de incomodarme, me provoca.
Me excita.
Me hace sentir más viva.
Más suya.
Más libre.
Nuestros cuerpos no tardan