LO QUE EMPIEZA A DOLER DE VERDAD
[JIMENA]
Ver a mi hijo reír mientras abre cada uno de los regalos con la ayuda de Michael es una imagen que sé que no voy a olvidar. Hay algo en ese momento que se siente demasiado real, demasiado perfecto para ser cierto, y por eso mismo me obligo a quedarme en silencio, a no intervenir, a simplemente observarlos mientras tomo algunas fotografías que sé perfectamente que no podré enseñarle a nadie.
Porque esto… esto sigue siendo un secreto.
—Ha caído rendido —d