—Aún no… Veo que tú tampoco —respondió tranquilamente, Lily se dio cuenta del libro que traía en la mano reposando en su regazo.
—¿Cómo está la señorita Sophie? —Lucyan detuvo su taza a medio sorber cuando un repentino brío inquieto le inundó el pecho, Lily lo miró de forma suspicaz como si hubiera atinado saber lo que había sucedido en la sala, era obvio que ya no estaban enojados.
Lucyan se sintió inquieto al pensarlo, pero le pareció extraño, incluso inexplicable el porqué eso lo ponía nervi