Mientras todo esto sucedía, Rafael estaba enfrentando un desafío propio en la empresa. Una competidora feroz, Laura Montenegro, estaba decidida a ganarle un importante proyecto que podría definir el futuro de la compañía. Laura era conocida por su ambición desmedida y sus tácticas poco éticas.
—Rafael, ¿estás seguro de que podemos ganar este proyecto? —preguntó uno de sus colegas, mientras revisaban los detalles de la propuesta.
—Por supuesto. Tenemos el mejor equipo y la mejor estrategia. No v