Adriano
Mi cabeza da vueltas, de rabia. No puedo creer que todo salga mal y la maldita mujer no quiera aceptar el trato con nosotros… ¿Quién pu7as se cree? no entiendo porque ella cambia de opinión y juega con mi cabeza. No tengo claro que debo hacer para que ella caiga en mi juego, es mi maldito juego y no el de ella. Me quedo mirando como ella baila, con tanta sensualidad que hace que deba apretar mi centro, evitando que algo en él crezca. Ese hombre, ese que fue con ella a la reunión está a