Adriano
Al entrar espere que llamaran y trajeran a Charlotte, no tenía de otra más que esperar hacer que las cosas retomen su ritmo natural. Observo el lugar, definitivamente un lugar desastroso para cualquier persona, observó como ella aparece, su bello rostro está golpeado sin contar qué tiene rastros de sangre sobre su ropa. Definitivamente no sé como sentirme con eso.
Me pongo de pie instintivamente, ella hace una mueca cuando me ve y simplemente continúa hasta sentarse enfrente de mí.