Poco después de eso, él se levantó, comenzó a cambiarse y ella lo imitó luego de que la soltara por completo. Volvieron a la casa sin una palabra más. Evan abrió la puerta, la dejó pasar primero y luego se deshizo del saco con un movimiento lento, como si nada de lo ocurrido importara. Abby trató de adivinar si estaba enojado o satisfecho, pero no logró leerlo. Él siempre parecía cinco pasos adelante, como si su mente tuviera un mapa que ella no podía ver. —Duerme —dijo únicamente—. Mañana empi