El silencio de la habitación negra parecía envolverse alrededor de ellos, espeso, cargado de promesas que no sabía si quería escuchar… o cumplir. Evan no se movió de inmediato. La observó. Le dio tiempo. Abby sintió su mirada recorriéndola como si ya no llevara nada puesto, como si cada capa de tela fuera apenas una formalidad. —Quítate el vestido —dijo finalmente. No fue una orden a los gritos. Fue peor. Calma. Segura. Inapelable. Abby dudó un segundo. Luego llevó las manos a la espalda, desab