Cuando me quise levantar al día siguiente, note que casi no podía moverme, me dolía debajo del vientre tanto que, enseguida me puse la mano llorando pensando en Mario.
—-- No bebe, no te vayas papá y yo te queremos, por favor aguanta Rebeca —- me decía a mi misma
Conseguí coger mi móvil de encima de mi mesita para marcar el número de Mario, pero contesto Katia, asi que termine la llamada, mire mi teléfono y el que tenía más cerca era a Duncan, no pensé ni quise decirle nada a Danko, le marque