Me quedé mirando a Danko algo confusa, pues no me esperaba su reacción y aunque no me gusto nada, me callé la boca para no empezar el primer día de casados una discusión.
—-- Está bien, lo siento Danko, no lo volvere a hacer — le dije.
Nos bañamos un poco más, tumbandonos en las toallas para tomar un poco el sol. Poco después nos fuimos a la cabaña para vestirnos e irnos a comer en algún restaurante. Mientras yo me duchaba Danko estaba hablando con alguien por teléfono, pero tenía que ser muy