Un instante después, Connor se detiene como si hubiera recordado que no estamos solos, que hay personas mirándonos. Lo escucho mascullar una frase que no alcanzo a entender al mismo tiempo que entrelaza nuestros dedos y me lleva de la mano hacia el pasillo que conduce a las habitaciones. Abre la segunda puerta a la derecha y, luego de hacernos entrar, cierra con seguro para después empujarme contra la pared y besarme con pasión, introduciendo su lengua en mi boca con avidez y desenfreno. Y yo l