Érika Camel
Completamente emocionada y conmovida por el apoyo incondicional que me brindaba mi padre en este difícil momento, me lancé con los brazos abiertos y me aferré a su cuello como si yo fuera una niña pequeña. Es que la seguridad que ofreven los brazos sobreprotectore de un buen padre de siente realmente igual no importa la edad que una tengas o lo independiente que te creas. Me acabo de percatar que da lo mismo... cuatro años... ocho... dieciséis... veinticinco años... es el mismo