Érika Camel
Me desperté temprano como de costumbre, debían ser cerca de las seis de la mañana, pero me sentía agotada como si hubiera dormido a penas un par de horas y el tiempo restante hubiera corrido una maratón por todo New York. Creo que en el fondo mi subconsciente no me permitio descansar nada.
Tanto tiempo de estrés ya le estaba pasando la factura a mi cuerpo y los síntomas de cansancio ya se reflejan en mis horas de descanso que no estaba resultando efectivas. El embarazo me ponía