El hecho de saber que Abel estaba en la villa, llena de emoción y ansiedad a Marla.
—¿Quieres verlo? —preguntó Marcella, con toda la carga de complicidad que había en aquellas palabras.
—¡Nada me gustaría más, mamá! Pero… no sé si desee verme.
—Marla no puedes saber algo, si no lo haces. Yo vi como te miraba. Él siente lo mismo por ti, hija —Marla sintió una inmensa emoción y motivación al oír a su madre.
—Entonces, iré a verlo, madre —besó una a una las mejillas de Marcella—.
—Sí quier