—Voy a mi casa a cambiarme y regreso. ¿Necesitas algo? —Le preguntó gentilmente Jerónimo.
—No, gracias. Estoy bien.
—Entonces nos vemos en una hora. Cualquier cosa que necesites, puedes llamarme a mi número privado —dijo y le entregó una tarjeta de presentación.— de igual manera, ya deje dicho en administración que estoy a cargo de todo.
—¡Gracias, Jerónimo! No sé cómo agradecerte lo que haces por mí.
—Tenemos un trato —le dio un guiño, luego se alejó mientras Marla regresaba a la habitac