Sebastián Dradas
Elías está en ese profundo sueño, tal vez esté descansando de tan mala vida que sus padres le han dado, de la tristeza que comenzará a consumir su cuerpo, de la ira que lo hacía perder la razón, al fin está en paz. Decirle adiós, verlo fundirse debajo de varios metros, un ataúd que lo guarda para permanecer hasta que sus huesos se desvanezcan y su alma transmigra a un mundo mejor. Unas flores blancas por la gran persona que eras, te extrañaré mi querido amigo y solo espero que